Una escritora francesa, Michèle Petit, plantea en Lecturas. Del espacio íntimo al público una figura bastante interesante: la cultura se "hurta". Según ella, los individuos tenemos la posibilidad de recortar y adueñarnos de fragmentos textuales que nos han conmovido, desechar el resto y armar una especie de collage, una morada donde habitar.
Efectivamente, creo que eso suele sucedernos. Sin poder dar razones lógicas o certeras sobre el porqué, después de ciertas lecturas suelen quedar como revoloteando algunos pasajes del texto que acabamos de leer; fragmentos que se niegan a abandonarnos, dispuestos a seguirnos como una mascota, decididos a entablar con nosotros un pacto de fidelidad. Con todo, ese pacto parece estar abierto a nuevas adhesiones y a nuevos retazos "hurtados" a las lecturas por venir. Quizá esto se deba a que, en el fondo, intuimos que con el devenir de nuevas lecturas estamos escribiendo una historia personal e intrasferible: nuestra historia de lector.
Pues bien, este blog surge con esa intención. Pretendo que sea un espacio que testimonie historias personales de lector; deseo que sus entradas sean como jirones arrancados de los textos leídos, vivencias propias develadas por palabras ajenas. Porque... tal vez la razón por la cual nos conmovemos tanto con escritos ajenos consista en descubrir que un extraño que no nos conoce, y que no tiene la más pálida idea de nuestra existencia, sea capaz de ponerle palabras a las preocupaciones, vivencias o estados por los cuales coyunturalmente estemos pasando, en el momento de la lectura. A lo mejor sea por ello que lecturas que nos han conmocionado en una época luego no nos muevan ni un pelo (o a la inversa).
Antes de concluir, quiero dar a conocer que este blog es posible gracias a los conocimientos que he adquirido con el curso de e-learning, "Nuevas tendencias del aprendizaje en la red. La web 2.0", dictado por Educ.ar para docentes de todo el país.
Y ahora sí, finalizo citando unas palabras de Jorge Luis Borges, quien con la falsa modestia que lo caracterizaba, solía decir que uno no llega a ser quien es por lo que escribe, sino por lo que lee.
Efectivamente, creo que eso suele sucedernos. Sin poder dar razones lógicas o certeras sobre el porqué, después de ciertas lecturas suelen quedar como revoloteando algunos pasajes del texto que acabamos de leer; fragmentos que se niegan a abandonarnos, dispuestos a seguirnos como una mascota, decididos a entablar con nosotros un pacto de fidelidad. Con todo, ese pacto parece estar abierto a nuevas adhesiones y a nuevos retazos "hurtados" a las lecturas por venir. Quizá esto se deba a que, en el fondo, intuimos que con el devenir de nuevas lecturas estamos escribiendo una historia personal e intrasferible: nuestra historia de lector.
Pues bien, este blog surge con esa intención. Pretendo que sea un espacio que testimonie historias personales de lector; deseo que sus entradas sean como jirones arrancados de los textos leídos, vivencias propias develadas por palabras ajenas. Porque... tal vez la razón por la cual nos conmovemos tanto con escritos ajenos consista en descubrir que un extraño que no nos conoce, y que no tiene la más pálida idea de nuestra existencia, sea capaz de ponerle palabras a las preocupaciones, vivencias o estados por los cuales coyunturalmente estemos pasando, en el momento de la lectura. A lo mejor sea por ello que lecturas que nos han conmocionado en una época luego no nos muevan ni un pelo (o a la inversa).
Antes de concluir, quiero dar a conocer que este blog es posible gracias a los conocimientos que he adquirido con el curso de e-learning, "Nuevas tendencias del aprendizaje en la red. La web 2.0", dictado por Educ.ar para docentes de todo el país.
Y ahora sí, finalizo citando unas palabras de Jorge Luis Borges, quien con la falsa modestia que lo caracterizaba, solía decir que uno no llega a ser quien es por lo que escribe, sino por lo que lee.
P.D. : A continuación va un video que con un par de imágenes nos remite a millones de palabras